Me ha llegado por varios caminos diferentes un correo que recoge unos comentarios acerca de la crisis que se atribuye a Albert Einstein. Sé que para aquellos que lo están pasando mal no es un plato de buen gusto, sin embargo sí que es recomendable leerlo y reflexionar buscando los elementos positivos, muchas de las grandes mejoras de ocurridas en las empresas se han producido en épocas de vacas flacas, por ejemplo todo el Sistema Toyota, Mejora Continua, se implanto cuando peor lo estaba pasando Japón, lo mismo ha pasado con otras grandes empresas, que hasta que no han tenido un problema no han reaccionado, y el motivo muchas veces no es otro que la frase que tantas veces hemos escuchado de: "Si las cosas van bien, ¿por qué cambiarlas?", cuando la pregunta debería haber sido: "Las cosas van bien, ¿qué podemos hacer para mejorarlas?"Y es que en todos los ámbitos siempre hay puntos débiles que debemos tratar de fortalecer, de mejorarlos...
Muchas veces se tiende a pensar que no hay puntos débiles, pero si nos paramos a pensar que siempre tendremos algunos puntos que se encuentran algo rezagados respecto a los fuertes... tenemos la respuesta: Siempre se puede mejorar.
Os dejo la reflexión de Albert Einstein
No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

