Hola a todos, estoy de vuelta después de unas semanas sin tiempo para poder escribir. El motivo no es otro que el trabajo y los viajes derivados de éste (generalmente es malo tener mucho trabajo, pero en los tiempos que corren es una bendición así que no me voy a quejar) sumado a algún que otro problemilla que llevo arrastrando desde hace un mes me ha impedido actualizar todo lo que me gustaría este blog. De todos modos, me ha llegado un artículo de Efrén Martín y es que la verdad es que es muy interesante y es una situación que supongo que todos vivimos constantemente desde cada uno de los lados. Aquí lo dejo:“Cada noche mi esposa y yo dejamos la ropa tirada en la habitación y, por la mañana, uno de nosotros la recoge y la pone en la cesta de ropa sucia. Cuando ella me sugirió que yo debería hacerme más cargo de ese trabajo pensé:
- ¡Cómo!, ¡pero si yo ya lo hago un 75% de las veces!
Así que le pregunté con qué frecuencia pensaba que ella recogía la ropa sucia, a lo que respondió:
- Pues más o menos un 75% de las veces”.
Nuestra tendencia a justificarnos deforma la percepción de la realidad de tal manera que terminamos viéndonos como contribuyentes y a los demás como deudores. En un divorcio los ex-cónyuges se culparán mutuamente y jefes y empleados harán lo mismo ante un despido.
- ¡Cómo!, ¡pero si yo ya lo hago un 75% de las veces!
Así que le pregunté con qué frecuencia pensaba que ella recogía la ropa sucia, a lo que respondió:
- Pues más o menos un 75% de las veces”.
Nuestra tendencia a justificarnos deforma la percepción de la realidad de tal manera que terminamos viéndonos como contribuyentes y a los demás como deudores. En un divorcio los ex-cónyuges se culparán mutuamente y jefes y empleados harán lo mismo ante un despido.
Pensando cada uno que es el otro quien falla, la chispa de las relaciones se apaga porque ambos dejamos de poner aceite en la lámpara.
Dado que nosotros somos los demás para los demás, ellos piensan como nosotros pero al revés (Este es un punto que yo he asumido hace tiempo y la verdad es que ayuda a comprender muchas cosas). Así, muchos empiezan creyendo que ponen de más y terminan poniendo de menos; lo que arruina innumerables relaciones personales y actividades profesionales y económicas.
¿Cuál es la clave para ganarse a las personas?: Darles más beneficio del que esperan. Los grandes atletas sorprenden con un gran espectáculo al batir sus propias marcas y los profesionales excelentes impresionan positivamente a sus clientes dándoles más de lo contratado.
Los colaboradores de máxima confianza son los que no ahorran esfuerzos y si se les pide que trabajen 8 horas, están 9. Los grandes líderes dejan la comodidad de su despacho para sacrificarse por sus colaboradores, ayudándoles sin hacerles su trabajo, lo que supone mayor esfuerzo y habilidad por su parte.
Ciertamente, hay un peligro en tanta generosidad: que los demás se aprovechen de ti, te tomen por tonto, abusen de tu buena voluntad y… “ni agradecido ni pagado”.
Por esto hay que buscar complicidad y reciprocidad, explicitando muy bien las reglas de juego de un acuerdo justo; para que quienes aportan sin exigir no sean víctimas de los que exigen sin aportar. Uno de los trucos de la convivencia a dos es que “uno reparte y otro elige”; de forma que el primero ha de ser exquisitamente justo, si no quiere caer en la trampa de perjudicarse a sí mismo.
Tienes –y quienes te rodean también- un gran problema si piensas que los demás ponen la mitad de nada y tú el doble de todo.
Aporta un 10% más de lo que crees justo y lo serás. Y con ello serás extra-ordinario
Dado que nosotros somos los demás para los demás, ellos piensan como nosotros pero al revés (Este es un punto que yo he asumido hace tiempo y la verdad es que ayuda a comprender muchas cosas). Así, muchos empiezan creyendo que ponen de más y terminan poniendo de menos; lo que arruina innumerables relaciones personales y actividades profesionales y económicas.
¿Cuál es la clave para ganarse a las personas?: Darles más beneficio del que esperan. Los grandes atletas sorprenden con un gran espectáculo al batir sus propias marcas y los profesionales excelentes impresionan positivamente a sus clientes dándoles más de lo contratado.
Los colaboradores de máxima confianza son los que no ahorran esfuerzos y si se les pide que trabajen 8 horas, están 9. Los grandes líderes dejan la comodidad de su despacho para sacrificarse por sus colaboradores, ayudándoles sin hacerles su trabajo, lo que supone mayor esfuerzo y habilidad por su parte.
Ciertamente, hay un peligro en tanta generosidad: que los demás se aprovechen de ti, te tomen por tonto, abusen de tu buena voluntad y… “ni agradecido ni pagado”.
Por esto hay que buscar complicidad y reciprocidad, explicitando muy bien las reglas de juego de un acuerdo justo; para que quienes aportan sin exigir no sean víctimas de los que exigen sin aportar. Uno de los trucos de la convivencia a dos es que “uno reparte y otro elige”; de forma que el primero ha de ser exquisitamente justo, si no quiere caer en la trampa de perjudicarse a sí mismo.
Tienes –y quienes te rodean también- un gran problema si piensas que los demás ponen la mitad de nada y tú el doble de todo.
Aporta un 10% más de lo que crees justo y lo serás. Y con ello serás extra-ordinario
1 comentarios:
Hace algún tiempo vengo analizando el tipo de situaciones que se exponen en este post y realmente ocurre así. Mi mujer siempre se queja de la poca colaboración que recibe por mi parte y la de mi hijo, y yo siempre he pensado que soy un colaborador en esencia. Estoy completamente de acuerdo en que uno que tiene repartir las tareas y el otro elegir que parte tomar. El problema que surge en mi cabeza es el hecho que yo trabajo todo el día y mi mujer es dueña de casa. ¿Hasta que punto podemos repartir en forma homogénea las tareas de la casa?, ¿Cómo avalúo de manera justa mi trabajo fuera de casa, para ver que parte es la que me corresponde dentro de ella y mi mujer sienta que está siendo justa la repartición? Es en este tipo de cuestionamientos donde estamos parados con mi pareja para hacer la repartición. Si a alguien se le ocurre algo, se agradecen los buenos consejos
Publicar un comentario en la entrada